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title: 'Ocupados de nuestra salvacion'
date: 2002-02-09
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city: Santiago de Cali
state: Valle del Cauca
country: CO
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Para lo cual leemos en Filipenses, capítulo 2, verso 12 al 16, donde San Pablo dice:
porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.
para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo;
Nos llama la atención las palabras del verso 12: “… ocupaos de vuestra salvación con temor y temblor”.
“OCUPADOS DE NUESTRA SALVACIÓN”.
¿Por qué es tan importante cada individuo ocuparse de su salvación? El Señor Jesucristo dijo en una ocasión, en San Mateo 16, verso… capítulo 16 de San Mateo, verso 26 en adelante:
Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras”.
Cristo también en el Evangelio según San Mateo, capítulo 6, nos dice en el verso 33:
¿Qué es lo que el ser humano tiene que buscar primero? El Reino de Dios y Su Justicia. Por lo tanto, toda persona tiene una misión en esta Tierra, la cual debe comprender, y es la de buscar el Reino de Dios y Su Justicia, y para eso tiene que ocuparse de su salvación con temor y temblor.
“Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”.
Ahora, en el alma de todo ser humano está el deseo de vivir eternamente y permanecer joven para toda la eternidad. Si hay una promesa de vida eterna, pues hay un deseo en el alma de todo ser humano de vivir eternamente.
Ahora, el ser humano al nacer en esta Tierra por medio de sus padres terrenales, nace en y como miembro de una raza caída descendiente de Adán, y por consiguiente nace en una raza mortal, corruptible y temporal; por lo tanto, no puede vivir eternamente la persona.
Pero, ¿qué podemos hacer para vivir eternamente? Hay una sola forma de vida eterna, y es Jesucristo nuestro Salvador. Él dijo en San Juan, capítulo 14, verso 6: “Yo soy el camino, la verdad, y la vida; y nadie viene al Padre, sino por mí”. Por lo tanto, nadie busque la vida eterna, la inmortalidad, a menos que sea a través de Jesucristo, nadie busque el llegar Dios a menos que sea a través de Jesucristo nuestro Salvador.
¿Y cómo vamos a hacer? Cristo dijo a Nicodemo en el capítulo 3, verso 1 en adelante, en aquella conversación que tuvieron, ahí Cristo da la clave de cómo entrar al Reino de Dios para tener vida eterna. Dice el capítulo 3 de San Juan, verso 1 en adelante:
Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él.
(o sea, no lo puede entender acá en su alma, en su corazón)Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?
Y ahora para entrar al Reino de Dios, Cristo dice que se requiere nacer de nuevo, nacer del agua y del Espíritu.
No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo”.
El ser humano es un ser trino: tiene alma, tiene espíritu y tiene cuerpo. ¿Qué es lo más importante del ser humano? Su alma, porque eso es lo que en realidad es la persona: alma viviente.
Y ahora, se requiere que el ser humano nazca de nuevo, porque su nacimiento natural que ha tenido ha sido en medio de la raza caída, descendiente de Adán, y por consiguiente la persona ha venido a ser un ser mortal, corruptible y temporal.
Por lo tanto, lo más importante para la persona es ocuparse de su salvación con temor y temblor, porque no hay nada más importante para la persona que la vida eterna, no hay nada más importante.
Por lo tanto, lo más importante es la vida eterna, porque cuando muere su cuerpo físico, la persona sigue viviendo en el Reino de Cristo, sigue viviendo en el Paraíso; y cuando Cristo complete Su Iglesia con los escogidos escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida Cordero, que son enviados de siglo en siglo y de edad en edad a la Tierra, para que escuchen la Voz de Cristo a través de Su Espíritu Santo y reciban a Cristo como su Salvador, y así se ocupen de su salvación con temor y temblor.
Pero, esa angustia se va cuando la persona recibe a Cristo como su Salvador personal, porque entonces comprende entiende, ve el Reino de Dios y entonces puede ver que ha venido de Dios su alma y ha venido a esta Tierra para escuchar la Voz de Cristo y recibir a Cristo como Su Salvador, obtener el perdón de sus pecados, ser bautizado en agua en el Nombre del Señor Jesucristo y Cristo bautizarlo con Espíritu Santo y fuego y así obtener el nuevo nacimiento, del cual Cristo le habló a Nicodemo y le dijo que era indispensable para poder entrar al Reino de Dios.
Ahora la persona, cuando ha recibido a Cristo como su Salvador, ha lavado sus pecados en la Sangre de Cristo, ha sido bautizado en agua en Su Nombre y ha recibido el Espíritu Santo, la persona ha nacido del agua y del Espíritu, ha nacido en el Reino de Dios, que es la Iglesia del Señor Jesucristo, porque el Reino de Dios está aquí en la Tierra en una forma espiritual, pero va a estar también en una forma literal, una forma física en el Reino Milenial de Cristo.
Ahora, vean ustedes, el creyente en Cristo, al recibirlo como su Salvador, lavar sus pecados en la Sangre de Cristo y ser bautizado en agua en Su Nombre y recibir el Espíritu Santo, ha obtenido el nuevo nacimiento y ha obtenido una transformación interior, por consiguiente ha obtenido una resurrección, ha nacido en el Reino de Cristo, ha sido resucitado en un nuevo Reino, porque la raza descendiente de Adán es una raza muerta, no tiene vida eterna, sino que lo que tiene es la muerte; y por eso la vida en estos cuerpos físicos es tan corta, porque no hay vida eterna en el cuerpo físico del ser humano.
“… si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.
Y ahora, cuando la persona ha recibido a Cristo, ha sido bautizada en agua en Su Nombre y Cristo lo ha bautizado con Espíritu Santo y fuego, la persona ha obtenido el nuevo nacimiento, ha nacido en el Reino de Dios que es la Iglesia del Señor Jesucristo, ha nacido como un hijo o una hija de Dios; por lo tanto, ahora, está viviendo una nueva vida espiritual en un nuevo Reino; ya no está en el reino de las tinieblas, sino que está en el Reino de Luz: la Iglesia del Señor Jesucristo, y ahí la persona es un descendiente del segundo Adán, que es Cristo nuestro Salvador.
Recuerden, en los días de Jesús Cristo habló de aquellos que estaban en contra de Él, y les dijo: “Generación de víboras”, les dijo serpientes. También cuando querían que Él hiciera señales, Él dijo: “La generación perversa y adúltera demanda señal; pero señal no les será dada, sino la señal de Jonás. Como estuvo Jonás en el vientre de un pez, así por tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la Tierra” \[San Mateo 12:34-41\].
Y esa generación de seres humanos dejará de ser, por eso aparece una generación con seres humanos, termina y comienza otra generación con seres humanos, porque la generación de la raza humana en su condición caída es pasajera, es temporal.
Y entonces estará en pie una nueva generación con vida eterna, todos iguales a nuestro amado Señor Jesucristo, iguales en cuanto al cuerpo físico que será eterno y glorificado; no en cuanto a que todos vamos a tener el cabello del mismo color de Jesucristo, los ojos del mismo color y la nariz en la misma forma y el cuerpo en la misma forma y del mismo tamaño, no, porque ya eso sería otra cosa.
No importa que en este cuerpo mortal que tenemos tengamos algunos defectos, en el nuevo que Él nos dará no habrá ningún defecto, no tendrá muerte, aquel cuerpo será eterno, glorificado, igual al cuerpo glorificado de nuestro amado Señor Jesucristo. Por eso es tan importante ocuparnos de nuestra salvación con temor y temblor.
Ahora, ¿qué será de aquellas personas que no se ocupan de su salvación con temor y temblor cuando les ha tocado vivir en este planeta Tierra? Lamentablemente esas personas han perdido la oportunidad de obtener el perdón de sus pecados, de ser lavados con la Sangre de Cristo y ser bautizados en agua en Su Nombre y recibir el Espíritu Santo y obtener el nuevo nacimiento, y así nacer en el Reino de Dios, por consiguiente, no confirmaron su nombre y su lugar en el Reino de Dios; por consiguiente, cuando el Reino de Dios físicamente sea establecido aquí en la Tierra, ahí no estarán esas personas.
Por eso es tan importante ocuparnos de nuestra salvación con temor y temblor, sabiendo que Jesucristo es la única esperanza de vida eterna, es la única esperanza de gloria, para venir a ser iguales a Cristo, a Su imagen y a Su semejanza, para obtener la gloria de nuestro amado Señor Jesucristo.
Ahora las personas que se han ocupado de su salvación con temor y temblor, son aquellas que han recibido a Cristo como su Salvador, han lavado sus pecados en la Sangre de Cristo, han sido bautizados en agua en Su Nombre y Cristo los ha bautizado con Espíritu Santo y fuego, esas personas han tenido el nuevo nacimiento, han nacido en la Iglesia del Señor Jesucristo y perseveran en la Iglesia del Señor Jesucristo sirviendo a Dios de todo corazón, en espíritu y en verdad.
No hay otra persona que le pueda dar a usted salvación y vida eterna, el único es nuestro amado Señor Jesucristo. Él vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.
“Despiértate, tú que duermes,Y levántate de los muertos,Y te alumbrará Cristo”.La raza humana es una raza descendiente de Adán y Eva, caída, por consiguiente, es una raza sin vida eterna, es una raza muerta a la vida eterna. Por consiguiente, todo ser humano al escuchar la predicación del Evangelio, está escuchando el llamado a despertar de entre los muertos, para que así que Cristo le dé vida eterna.
En el tiempo de Jesús, Cristo llamó “sepulcros blanqueados” \[San Mateo 23:27\] a muchos líderes y personas religiosas de su tiempo que tenían la religión de una forma equivocada, y no reconocían el cumplimiento de lo que Dios había prometido para aquel tiempo, que era la venida de Juan el Bautista y la Venida de Cristo, el Mesías. Esas personas estaban muertas espiritualmente y también sus grupos, sus sectas religiosas eran sepulcros blanqueados también.
Es como en la profecía de Ezequiel, capítulo 37, donde Dios hablando por el profeta Ezequiel señala un campo de huesos secos, y le dice al profeta Ezequiel que todos esos huesos secos en ese campo es la casa de Israel. Y le pregunta al profeta: “¿Vivirán estos huesos?”, el profeta le dice a Dios: “Señor, tú lo sabes”, y Dios le dice al profeta Ezequiel que profetice.
Así va a ser en este tiempo final con el pueblo hebreo, cuando Dios por medio de Su Espíritu Santo en la manifestación de los ministerios de los Dos Olivos, de Moisés y Elías conforme a Apocalipsis 11, los manifieste en el Ángel de Apocalipsis, capítulo 7, el Ángel que viene con el Sello del Dios vivo para llamar y juntar 144.000 hebreos, 12.000 de cada tribu.
Y si va a producir una resurrección espiritual y una resurrección como nación con el pueblo hebreo, en donde resucitarán como nación 144.000 hebreos, 12.000 de cada tribu de las tribus de Israel, también esa misma Palabra profética en la boca del Ángel del Señor Jesucristo en medio de la Iglesia el Señor Jesucristo, producirá en este tiempo final una resurrección espiritual para los últimos escogidos de Dios que estarán en la Tierra, y luego vendrá una resurrección física también; y esa Voz será la Gran Voz de Trompeta prometida para este tiempo final.
Por eso San Pablo en Primera de Tesalonicenses, capítulo 4, verso 12 al 17 y Primera de Corintios, capítulo 15, nos habla de esa Gran Voz de Trompeta. Capítulo 15 de Primera de Corintios, San Pablo dice, verso 49 en adelante, dice:
O sea que, vamos a ser a imagen y semejanza de Jesucristo nuestro Salvador, con un cuerpo angelical teofánico como el de Cristo, y con un cuerpo físico glorificado como el de nuestro amado Señor Jesucristo.
Con estos cuerpos físicos, mortales, corruptibles, no podemos entrar al Reino Milenial de Cristo para ser allí reyes y sacerdotes, tiene que ser con un nuevo cuerpo físico, glorificado, igual al cuerpo físico glorificado de Jesucristo nuestro Salvador.
O sea que, no podemos ser incorruptibles físicamente, no podemos permanecer sin ponernos viejos y sin morir en estos cuerpos mortales, porque es un cuerpo temporal que Dios nos ha permitido tener. Pero el cuerpo físico que tenemos no tiene vida eterna, lo que tiene es vida temporal.
“He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados,
¿Cuándo ocurrirá esto? A la Final Trompeta. Estará tocando la Trompeta Final y la Final Trompeta, es la Séptima Trompeta de Apocalipsis, capítulo 11, y esa Séptima Trompeta la suenan los Dos Olivos de Apocalipsis 11, que es el Ángel de Apocalipsis, 7, que viene con el Sello del Dios vivo, el cual es el Ángel del Señor Jesucristo, enviado para manifestar a Sus siervos todas estas cosas que deben suceder pronto en este tiempo final.
Ese es el Mensaje con el cual serán llamados los 144.000 hebreos, pero primero son llamados y juntados los escogidos de la Iglesia del Señor Jesucristo en este tiempo final, en la etapa de la Edad de Oro de la Iglesia, que es la Edad Eterna de la Iglesia, la Edad de la Piedra Angular.
Esa misma Voz fue la que Juan escuchó en Apocalipsis, capítulo 1, verso 10 al 11 en el Día del Señor, de la cual dijo Juan el apóstol en el libro de Apocalipsis, capítulo 1, verso 10 al 11:
que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último”.
En Apocalipsis, capítulo 4, verso 1, también encontramos que esa misma Voz hablando, dice:
Esa es la misma Voz de Cristo, la misma Gran Voz de Trompeta llamando a Su Iglesia, a Sus escogidos a subir más arriba de las siete edades de la Iglesia.
¿Y cómo va a estar hablándonos estas cosas que deben suceder pronto, pues ya no tiene ninguno de los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia? En Apocalipsis, capítulo 22, verso 6 está la respuesta de cómo y a través de quién vamos a escuchar la Voz de Cristo dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto en este tiempo final, dice:
¿A quién dice que ha enviado? A Su Ángel, ¿para qué? Para mostrar a Sus siervos las cosas que deben suceder pronto. ¿Cómo entonces vamos a escuchar la Voz de Cristo, esa Gran Voz de Trompeta en este tiempo final luego las siete etapas o edades de la Iglesia? Es a través del Ángel del Señor Jesucristo.
Los SellosY en ese Ángel estará la Voz de Cristo, la Voz de Cristo en Espíritu Santo hablándonos todas estas cosas que deben suceder pronto.
Por lo tanto, todo lo que estará dándonos a conocer en ese tiempo ya está aquí en estos símbolos del Apocalipsis, y también está en las palabras de Jesús y de Sus apóstoles, como San Pablo y San Pedro, y también en las palabras habladas por el Espíritu Santo a través de los profetas del Antiguo Testamento.
Y Cristo hablando por medio de ese Ángel Mensajero, el cual es un profeta dispensacional, el profeta de la séptima dispensación, de la Dispensación del Reino, entonces estará hablando con Gran Voz de Trompeta, con un Mensaje dispensacional, y eso será la lluvia tardía cayendo sobre la Iglesia del Señor Jesucristo y luego sobre el pueblo hebreo.
Y la predicación del Evangelio por el Espíritu Santo en el Ángel del Señor Jesucristo es la Gran Voz de Trompeta prometida para estar sonando, y nosotros estar escuchando esa Gran Voz de Trompeta y obteniendo el conocimiento de todas estas cosas que deben suceder pronto en este tiempo final.
“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.
Pero ese Ángel no es el Señor Jesucristo, es el instrumento de Jesucristo a través del cual Cristo en Espíritu Santo estará manifestado en medio de Su Iglesia, dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, así como Cristo estuvo en cada ángel mensajero hablándole a Su Iglesia las cosas que Él quería darle a conocer a Su Iglesia de edad en edad.
“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”.
Y Él ha estado en medio de Su Iglesia manifestado en Espíritu Santo a través de los apóstoles y de los siete ángeles mensajeros, dando a conocer las cosas que Cristo enseñó, y también dando a conocer otras cosas que Cristo dijo que daría a conocer a Su Iglesia, y enseñándole a Su Iglesia todas las cosas.
Y así todos estar escuchando la Gran Voz de Trompeta que Juan escuchó en Apocalipsis, capítulo 1, verso 10 al 11 como una Gran Voz de Trompeta en el Día del Señor, y en Apocalipsis 4 la escuchó llamándolo a subir más arriba, para revelarle las cosas que iban a suceder después de las que ya habían sucedido en las siete edades.
Es la misma Voz que escuchó Lázaro en el sepulcro también, es la Voz de la resurrección, la Voz de Cristo, es la Voz de Arcángel. Por eso es que, para este tiempo final ha sido prometida la Gran Voz de Trompeta, la Voz de Arcángel, la Trompeta de Dios, eso es la Voz de Cristo, Cristo hablándole a Su Iglesia en este tiempo final por medio de Su Ángel Mensajero y dándole a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, para que estemos ocupados de nuestra salvación con temor y temblor.
Y cuando eso suceda, se habrá completado la Iglesia de Jesucristo y Cristo se levantará del Trono del Padre, tomará el Título de Propiedad, que es el Libro de los Siete Sellos, lo abrirá en el Cielo y vendrá y resucitará a los muertos creyentes en Él y a nosotros nos transformará, y entonces todo seremos a imagen y semejanza de Jesucristo nuestro Salvador.
San Pablo dijo en Filipenses, capítulo 3, verso 20 al 21, para qué es la Segunda Venida de Cristo. La Primera fue como Cordero para morir en la Cruz del Calvario y redimirnos, la Segunda es como León de la tribu de Judá, y vamos a ver para qué dice San Pablo que será Su Segunda Venida. Capítulo 3, verso 20 al 21 de Filipenses, dice San Pablo:
el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra…”.
“… el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas”.
El propósito, la meta es ser inmortales, iguales a Jesucristo nuestro Salvador. Eso es lo que Cristo otorga a todos los creyentes en Él: vida eterna espiritual y vida eterna física cuando nos transforme y nos dé el nuevo cuerpo.
“OCUPAOS DE VUESTRA SALVACIÓN”.
Los que todavía no han recibido a Cristo como su Salvador no tienen vida eterna, lo que tienen es una vida temporal que la pueden perder en algún accidente o por causa de alguna enfermedad o por causa de la edad avanzada, o sea, de la vejez, y por consiguiente, esas personas al no tener vida eterna, porque no han recibido a Cristo como su Salvador, no tienen promesa de que vivirán eternamente en el Reino de Cristo; lo que está señalado es que serán juzgados por Cristo en el juicio del Trono blanco, serán condenados y echados al lago de fuego que es la segunda muerte, donde dejarán de existir en alma, en espíritu y en cuerpo. Esto es por no haber recibido a Cristo como su Salvador.
Y cuando terminen los reinos de esta Tierra, los reinos de este mundo, el Reino de Cristo físicamente será establecido en la Tierra y Cristo estará como Rey sobre el Trono de David y nosotros estaremos con Él como reyes y sacerdotes en Su Reino. ¿Ven? Esto es así para todos los que se han ocupado de su salvación con temor y temblor.
Cristo en San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16, dijo:
El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”.
Así que esta es la oportunidad para todos los que en esta ocasión desean recibir a Cristo como su Salvador, desean vivir eternamente.
“OCUPAOS DE VUESTRA SALVACIÓN”.
“OCUPAOS DE VUESTRA SALVACIÓN”.
Y en esta noche o en esta tarde, ¿cuántos están esperando un nuevo cuerpo físico y glorificado? Todos nosotros, ¿por qué? Porque nos estamos ocupando de nuestra salvación. Continúen ocupándose de su salvación con temor y temblor, y yo también.
Muchas gracias por vuestra amable atención amados amigos y hermanos presentes, y dejo con nosotros nuevamente al reverendo Miguel Bermúdez Marín para orar por todos los que levantarán sus manos para recibir a Cristo como su Salvador.
“OCUPADOS DE NUESTRA SALVACIÓN”.