--- type: 'activities' language: '' title: 'Dios entronándose en el corazón en la introducción al Milenio' date: 2025-04-16 activity: 2 author: 'Dr. José Benjamín Pérez Matos' city: 'Cayey' state: '' country: 'PR' duration: '' thumbnail: '' draft: true youtube: '' video: '' audio: '' booklet: '' simple: '' updated: 2025-05-26T14:32:22.000Z related: '' translations: files: ---

(Segunda actividad)

¡Yo quiero ser uno que te siente, como los de Da-… valientes de David, yo quiero ser uno que haga algo, que ayude, para sentarte a Ti en el Trono de David, en el Mesías-Príncipe allá reinando! ¡Yo quiero ser uno!”.

¿Pues sabes qué? Que ya tú estás haciéndolo; porque ya en esta tierra como cuerpo, ya lo tienes entronado en tu corazón y ya lo has coronado como Rey.

Ahora, automáticamente ya tú hiciste tu parte sentándolo en el Trono de David literal, porque ya lo sentaste en el trono de tu corazón. Ya está establecido ese Reino Milenial en tu alma, en tu corazón; y en ese es que va a reinar, porque ya lo hiciste en esta tierra como cuerpo; ahora falta materializarlo en el glorioso Reino Milenial.

Por lo tanto, el Rey tuyo en el glorioso Reino Milenial —que es ese Ungido, el Mesías—, es Ese que tú entronaste en tu corazón. No puede ser otro, tiene que ser Ese, el cual tú entronaste primero en tu corazón; luego, en el Milenio, allí estarán aquellos que lo han reconocido como su Rey, como su Mesías, como el Hijo de David.

Los demás que entran al Milenio, que salen de la gran tribulación, tienen un tiempo de prueba. Por eso dice que “el niño morirá de cien años, y el pecador a los cien años será maldito” [Isaías 65:20].

Y por eso es que los demás, las fatuas, ellas no podrán entrar en la - al Milenio, será después del Milenio: porque ellas no lo recibieron como Rey. Al no recibirlo en el alma, ese Espíritu Santo no entró al alma, no lo entronaron en el alma: no pueden entrar al Milenio si no tienen ese Rey establecido en su corazón, en su alma.

Por consiguiente, todo aquel que no lo ha entronado a Él y lo ha coronado hoy como su Rey, como su Mesías, su Ungido, como Rey de reyes y Señor de señores: al Espíritu Santo encarnado en un hombre; el que no lo reciba en su corazón y en su alma hoy: no estará en el Milenio. Tan sencillo como eso.

DIOS ENTRONÁNDOSE EN EL CORAZÓN EN LA INTRODUCCIÓN AL MILENIO”.