--- type: 'activities' language: '' title: 'El escogido, que es: la vara reverdeciendo' date: 2025-03-14 activity: 3 author: 'Dr. José Benjamín Pérez Matos' city: 'San Pedro Sula' state: '' country: 'HN' duration: '' thumbnail: '6ee61b4f-e348-49aa-bd5d-256b44150814' draft: youtube: '' video: '' audio: '' booklet: '' simple: '' updated: 2025-03-16T17:22:11.000Z related: '' translations: files: ---

(Tercera actividad)

Ha sido realmente una bendición y privilegio estar acá, con mi esposa, con Miguel, con Ruth, y con todos los que nos acompañan; y estar con ustedes en este día, en donde Dios nos ha dado grandes bendiciones por medio de Su Palabra; porque ahí, en esa Palabra, está todo lo que cada uno de nosotros necesitamos.

Y ver cómo en la tipología, y cómo esa vara de almendro, la cual… (¿ah?) la cual fue colocada allí: en el lugar santísimo, en la presencia de Dios, ¡cómo esa vara reverdeció!

Y él nos dice que usted, como vara, ya sabe lo que va a pasar y lo que está pasando en la presencia de Dios.

En el Lugar Santo no podía ocurrir eso; pero ahora, en el Lugar Santísimo, podemos decir: “Yo soy esa vara que fue representado allí en la de Aarón, que en este tiempo final, frente a la presencia de Dios, está reverdeciendo”, llevando a cabo los frutos correspondientes a usted como creyente, como escogido. Y va a reverdecer a tal grado que será transformado, porque estamos en la presencia de Dios.

Él vio a la Columna de Fuego hablarle a alguien; y eso nos muestra que esa manifestación de la Columna de Fuego estaría en medio de Su Iglesia en una forma sencilla, en algo común del pueblo: que podía reírse, que podía llorar, que podía compartir y tener compañerismo con el pueblo; porque es la única manera que el Logos, la Columna de Fuego, la Shekinah, puede hacer contacto con el ser humano, con Sus hijos, y tener compañerismo como lo tenía con Adán.

Allí él no esperó a que se hiciera carne. Pero hoy, al estar hecho carne, podemos tener ese compañerismo cara a cara, podemos comer ese Árbol; y a medida que vamos comiendo, Él va rejuveneciéndonos, renovándonos, hasta que lleguemos a esa estatura del Varón perfecto, y ser a imagen y semejanza de Su Hijo. Él nos quiere ver como Él.

Por lo tanto, en la presencia de Dios, en el Lugar Santísimo, eso será una realidad. No puede ocurrir otra cosa de la cual no está mostrado en el tabernáculo de Moisés ni en el templo de Salomón; tiene que ocurrir lo que ocurrió allí: La Shekinah entró al lugar santísimo de esos templos.

Y hoy, en este tiempo final, en el Día Postrero: la Columna de Fuego ha entrado al Lugar Santísimo, tanto del Templo espiritual de Cristo como Iglesia, como también en el Templo espiritual del Lugar Santísimo de cada escogido: ¡el alma! de cada hijo e hija de Dios; allí está Él: entronado en tu corazón y en el mío.

Usted como vara: siga renovándose, ¡reverdeciendo!, y echando frutos ¡a ciento por uno!

Dios les bendiga y les guarde; y continúen pasando un día feliz, lleno de las bendiciones de Dios.

Y nos vemos en la próxima ocasión, en que estaremos compartiendo también estos momentos así como hoy.

La vara, que es usted como hombre, usted como vara, pues reverdeciendo.

EL ESCOGIDO, QUE ES: LA VARA REVERDECIENDO”, podemos colocarle ese tema.

O sea que usted como vara va a hacer lo mismo que le pasó a la vara allí de Aarón: reverdeció. Yo estoy viendo hijos e hijas de Dios reverdeciendo en este tiempo final.

Que Dios siga reverdeciendo a través de nosotros y llevando frutos a ciento por uno.

Bueno. Gracias, Miguel, también, por estar acá; y que Dios te siga ayudando y rejuveneciendo, como lo hizo con Abraham y Sara.

De momento se le fue yendo las arrugas a Abraham, y a Sara. Yo me imagino que Sara se… lo miraba: “Yo te amo, Abraham; pero ahora… ahora te ves mejor”; y él le dice a ella: “Y tú no te quedas atrás, ya te estás poniendo… Oye, ¿pero qué pasó aquí? Ya como que todo está cayendo en su lugar otra vez”. Ellos fueron transformados.

¿Ven? Pero algo ocurrió allí. ¿Qué fue? Fue la Palabra de promesa que Dios le dio: iban a tener un hijo. ¿Cómo? Ya Dios había hablado la Palabra; lo que tenía que hacer Abraham y Sara era creerlo: esperanza contra esperanza.

Bueno, que Dios le bendiga y les guarde a todos.

EL ESCOGIDO, QUE ES: LA VARA REVERDECIENDO”.