Jueves, 26 de febrero de 2026
(Tercera publicación)
Asunción, Paraguay
La adopción de un Hijo en el Reino de Dios
Dr. José Benjamín Pérez Matos
Muy buenas tardes, amados hermanos y amigos presentes
aquí en Asunción, Paraguay, y los que están conectados a través del satélite
Amazonas y el satélite Eutelsat 8 allá en Europa, África e Israel; y aquí
presentes los que vienen de Ciudad del Este, es un privilegio tenerlos acá, la
comitiva: que Dios les bendiga grandemente.
Para esta ocasión buscamos en el libro de Gálatas, en
el capítulo 4, verso 1, donde nos dice el Espíritu Santo por boca del apóstol
Pablo, primer mensajero de la Edad de Éfeso:
Gálatas 4:1
1 Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en
nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo;
2 sino que
está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre.
3 Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en
esclavitud bajo los rudimentos del mundo.
4 Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su
Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley,
5 para que
redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción
de hijos.
6 Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el
Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!
7 Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también
heredero de Dios por medio de Cristo.
LA ADOPCIÓN DE UN HIJO EN EL REINO DE
DIOS
[JBP] (Pueden
tomar asiento, si tienen la bondad).
[Dr. José B. Pérez] Nos dice en el mensaje: “NUESTRA POSICIÓN EN CRISTO”, allí en la página 13
de este mensaje… Este mensaje fue predicado por el reverendo William Marrion Branham, precursor de la
Segunda Venida del Señor, con el espíritu y virtud de Elías en su cuarta
manifestación, el cual estuvo ministrando en su tiempo, muy especialmente en la
parte de Norteamérica, y su Mensaje cubrió muchas naciones: recorrió el mundo
entero.
Para los que lo quieran recibir: el reverendo William Marrion Branham fue el precursor
de la Segunda Venida del Señor. Así como en la Primera Venida del Señor hubo un
precursor llamado Juan el Bautista; del cual los discípulos le preguntaron a
Jesús, cuando estaban ya bajando del Monte de la Transfiguración, en el capítulo
17 del Evangelio según San Mateo, verso 10 en adelante; dice:
San Mateo 17:10
10 Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué,
pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero?
[JBP] Porque Malaquías nos habló, en el capítulo 3, de
ese precursor que iba a venir antes de la Venida del Ángel del Pacto. El Ángel
del Pacto, el cual guio al pueblo hebreo, lo sacó por mano de Moisés de la
esclavitud de Egipto, y los libertó; y luego los introdujo, por medio de Josué,
a la tierra prometida que él les había prometido; y ese Ángel del Pacto se hizo
carne.
En San Juan, capítulo 1, vemos esa Escritura donde nos
dice que ese Verbo —Aquel que era con Dios, y era Dios— se hizo carne; y dice:
“Y habitó entre nosotros” [San Lucas
1:14]; y fue llamado
por el nombre Jesús.
Ahora, Él aquí, en el verso 11, respondió esa pregunta que le hacen
discípulos; y Él les dice:
San Mateo 17:11
11 Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene
primero ([JBP]
ahora habla de un Elías que iba a venir antes de Su Segunda Venida), y
restaurará todas las cosas.
[JBP] Y ya vino y Dios se lo llevó: fue
el reverendo William Marrion Branham.
12 Mas os
digo que Elías ya vino ([JBP] y ya ahí él se refiere a Juan el Bautista), y no le
conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo
del Hombre padecerá de ellos.
[Dr. José B. Pérez] Ahora, hablándonos en este
mensaje, él nos dice [“NUESTRA POSICIÓN EN
CRISTO”]:
[55-0116A
“Nuestra posición en Cristo”,
(párrs. 41-47 en inglés)] [Estudio
Bíblico #291, 2023/mar/19 (domingo), págs. 39-41, 45-46 (f), págs. 135-137, 141-142 (T3)]
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En Gálatas, capítulo 4, del verso 1 al 5, tenemos un
cuadro hermoso de eso, cómo estuvimos nosotros bajo tutores.
Cuando
este niño nacía se convertía en hijo, al momento de nacer en la familia. ¿Lo
entienden? Ahora, había un tutor sobre este muchacho, para educarlo y criarlo.
Él no era más que un siervo, dice la carta a los Gálatas ([JBP] que es la Escritura que leímos),
hasta que llegaba a cierta edad, a cierto límite de tiempo que era establecido.
Este tutor tenía que llevarle el reporte al padre: “Tu hijo va progresando
bien”, o cualquier cosa. Es allí donde… No es que esté en desacuerdo, mi
querido hermano, pero tómelo como de alguien que lo ama.
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Fue allí donde los pentecostales fallaron. Si el
Espíritu Santo, tal vez, no queriendo dárselos entonces. Fíjense, cuando usted
nace del Espíritu Santo, usted dice: “Este sí que es, hermano”.
Usted
ya era un hijo. Lo era tanto como siempre lo fue, porque nació en la familia. Pero sin embargo, el Tutor, que es el Espíritu Santo, ha
observado la Iglesia mientras va madurando.
[JBP] El Tutor es el Espíritu Santo; es el que nos
guía, de edad en edad y de dispensación en dispensación, a través de los
mensajeros que Dios ha enviado.
[Dr. José B. Pérez] En este libro de Citas (es un libro de extractos de
mensajes predicados por el reverendo William Branham),
dice en la página 160, párrafo 1423, dice [antigua
revisión]:
[Cita
1423: 65-0822M “Cristo es revelado en Su propia Palabra”, párr. 89] [Estudio “La Gloria del Señor sobre Su Iglesia”, 2024/feb/24 (sábado), págs. 28-30 (f), págs. 262-264
(T4)]
1423
- “[89] La cosa que pasa con el Mensaje hoy es que
los que lo obtienen en sus corazones tienen que permanecer en la presencia del
Hijo para madurar. ¿Ven ustedes? Ustedes pueden tomar el Mensaje, y entonces
dejar que el Hijo madure todo lo verde cociéndolos,
que les haga cristianos maduros. ¿Ven lo que quiero decir? Dios viene pronto
para recibir a Su Iglesia, tenemos que tener ese tipo
de cristianos para que
Él reciba el trigo que
tiene que madurar”.
[JBP] Ahora, ¿cómo es que madura el trigo, o sea, los
hijos e hijas de Dios? Por medio del Tutor, del Espíritu Santo, que nos va
madurando por medio de Su Palabra.
[Dr. José B. Pérez] Ahora, sigue diciendo [“NUESTRA POSICIÓN EN CRISTO”]:
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Si en lo natural este tutor fuera al padre y le
dijera: “Ese muchacho no será bueno. Trato de enseñarle; pero no presta
atención. Tiene su propia forma de hacer las cosas y no escucha. Va a ser esto,
o aquello”.
El
padre se daba cuenta entonces que ese muchacho no podía poseer su dominio. Porque ¿qué haría él? Andaría
por allí… El regreso del hijo pródigo nos da un cuadro muy hermoso
de eso. Él
no pudo. Él lo que haría sería embargar la finca, venderla, tomársela, y andar
por allí.
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Ahora, en el sentido espiritual, después que nacemos
en Cristo llegamos a ser hijos de Dios. Pero vea, Dios sabe mejor. Es aquí
donde yo digo, reverentemente, estoy en desacuerdo con mis hermanos de la
lluvia tardía. ¿Creen ustedes que estoy persiguiendo a la iglesia? No, mi
querido hermano, no.
Después
de cierta edad, este muchacho tenía que ser adoptado en esa misma familia en la
que había nacido. Cualquier ministro sabe que ese es el ordenamiento de un
hijo. Debía ser adoptado en la familia en la que había nacido. ¿Podrían
imaginarse eso? Pero esa es la enseñanza del Antiguo Testamento; Pablo se está
refiriendo a esto aquí en Efesios, a la iglesia de Éfeso.
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Ahora, el punto, hermanos, es que cada uno aquí ha
tratado de hacerse esto o aquello, por imposición de las manos, y se han
separado y apartado. Pero Dios tiene que hacerlo, Él es el Único que puede
hacerlo.
Cuando
el padre apreciaba que este muchacho no era digno, no lo desheredaba. Seguía
siendo su hijo. Pero no podía poner su confianza en él. Era llevado por todos
los vientos de doctrina. Eso es lo que la Escritura dice: “No seáis llevados de
todo viento de doctrina, sed sobrios, abundando siempre en las obras del Señor,
porque vuestra obra no es en vano”. Ojalá pudiéramos quedarnos en eso un
momento.
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Fíjense que este padre entonces… Llegaba el día cuando este muchacho tal vez se habría
arreglado, y era un hombre digno;
escuchaba al padre y recibía
las instrucciones; era un buen
muchacho. Entonces el padre lo llevaba a un sitio
público y lo vestía con una ropa especial. Tenía entonces una ceremonia y
adoptaba a su hijo en la familia.
Pablo
aquí está diciendo: “Habiéndonos predestinados para ser adoptados”. Moisés fue
una sombra de eso…
Después
que este hijo salía de allí, ya no era como un sirviente bajo un tutor. Era el
jefe. Amén. Espero que esto penetre bastante profundo. Saldré en un momento.
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Que esto penetre bastante. Este hijo ya no estaría
bajo un tutor, sino que sería como su padre. Entonces su padre le daba ciertas
cosas para que las hiciera. El padre podría haberle dicho: “Te vas a encargar
de este campo, por aquí, o haz esto por aquí. Encárgate de los esclavos;
encárgate de lo que fuera”. Estaba en completa posesión (amén), porque había
sido adoptado en aquella familia. Y su nombre en el cheque era tan bueno como
el de su padre.
[JBP] Ahora, eso es lo que Él está llevando a cabo en
este tiempo con los hijos e hijas de Dios: preparándolos para ese glorioso
Reino que será establecido en este planeta Tierra, en donde los hijos e hijas
de Dios tendrán la autoridad para gobernar, a través… - Dios a través de ellos.
Y así como hay en los países: Ministerio de Cultura,
Ministerio de Agricultura, de Agua, también de Luz; y, por supuesto,
gobernadores - hay presidentes, gobernadores, alcaldes, y diferentes
posiciones; en el Reino del Mesías también habrá posiciones, en las cuales
estarán gobernando los hijos e hijas de Dios.
Y esto que fue mostrado en tiempos pasados, en donde
en estos lugares, el tutor, que era una persona que le ayudaba a esa familia
para educar a ese hijo; así también el Tutor, que es el Espíritu Santo, de edad
en edad ha estado guiando Su Iglesia, enseñándole, para que cuando llegue el
tiempo en donde ya están listos los hijos de Dios: Dios adoptarlos, y
presentarlos al mundo diciéndoles: “Estos son Mis hijos; a ellos oíd”.
Así como fue en el Monte de la Transfiguración, en
donde estaba siendo adoptado el Hijo de Dios [Mt. 17:1-8, Mr. 9:2-8, Lc.
9:28-36]. Allí fue
mostrado, en ese monte, los ministerios de Moisés y Elías, donde les
aparecieron allí rodeados de Gloria; y en donde Pedro, Jacobo y Juan estuvieron
viendo, y estuvieron presentes, viendo la adopción de ese Hijo; tipo y figura
también de la adopción de los hijos de Dios en este tiempo final, en donde
serán colocados en posiciones muy pero que muy importantes en ese Reino
Mesiánico.
O sea que todo lo que la humanidad tiene ahora, es un
reflejo de lo que será ese glorioso Reino de Dios; Reino y Trono de David que
será establecido y restaurado nuevamente en medio de la raza humana, en la
tierra de Israel; y Jerusalén, por consiguiente, será la capital del planeta
Tierra completo; desde ahí saldrán las leyes.
[Dr. José B. Pérez] Ahora, en el mensaje “LA ADOPCIÓN DE UN HIJO”, aquí nos dice:
LA
ADOPCIÓN DE UN HIJO
Dr.
William Soto Santiago
Domingo,
24 de abril de 1983
Cayey,
Puerto Rico
¿De
qué le vale a un hijo de Dios comenzar y no terminar? ¿De qué le vale a un hijo
de Dios comenzar en la tutoría y no gustarle el maestro que Dios tenga para
enseñarle en la forma que Él lo hace en cada tiempo? No le valdría de nada.
Imagínese
que usted viviera en la primera edad y no le gustara el Maestro (que es el
Espíritu Santo) en la forma que estaba enseñando a la gente en aquel tiempo,
que era a través del apóstol Pablo, el cual era el mensajero de aquella edad:
nunca entonces tomaría las lecciones de esa primera etapa.
Y
así en cada [etapa]
edad:
a los que no les gustó el instrumento del Tutor, el instrumento que el Espíritu
Santo [usaba
y] estaba usando para cada edad, el que no le gustó ese
instrumento: no recibió la enseñanza que necesitaba para que en el día de la
adopción, para que en el tiempo en que la adopción de todos los hijos de Dios
fuera a ser llevada a cabo…, no recibió
esa lección, esa enseñanza, por lo tanto no podrá estar en la adopción de los
hijos de Dios en el tiempo señalado por Dios; o sea, no será adoptado.
[Dr. José B. Pérez] Él nos habló, en Romanos,
capítulo 8, de esa adopción de los hijos e hijas de Dios. De lo cual tocamos
algo en la plática de esta tarde*, allí en Roque Alonso, en un lugar acá de esta ciudad. Miren, en Romanos, capítulo 8,
verso 14, dice:
*[Estudio “Viendo la Enseñanza Apostólica en el ministerio
bajo Carpa”, 2026/feb/26-2 (jueves), (T_)]
Romanos 8:14
14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios,
estos son hijos de Dios.
15 Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar
otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el
cual clamamos: ¡Abba, Padre!
16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que
somos hijos de Dios.
[JBP] ¿Cuál es el Espíritu que da
testimonio de que somos hijos de Dios? El Espíritu Santo.
17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y
coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que
juntamente con él seamos glorificados.
[JBP] Ese Espíritu de adopción es el que clama desde
lo profundo de nuestras almas; y clamamos: “¡Abba, Padre!”. Clamamos a Él por
nuestra adopción, por nuestra redención, por nuestra transformación. De lo
cual, el apóstol Pablo nos habló que sería a la Final Trompeta. En Primera de
Corintios, capítulo 15, verso 49 en adelante, nos dice:
1 Corintios 15:49
49 Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos
también la imagen del celestial.
50 Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden
heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.
[JBP] Por eso es que está el
Tutor, está el Espíritu Santo, para enseñarnos, para llegar a esa etapa de
adopción; y así poder ser transformados. Porque con estos cuerpos no podremos
estar en ese Reino del Mesías para reinar.
Aunque muchas personas entrarán…, los que queden vivos
de los juicios divinos de la gran tribulación, que son 3 años y medio (también
conocida como “la apretura de Jacob”), en donde la
raza humana estará experimentando la gran ira de Dios; y luego de esos 3 años y
medio (en donde los hijos e hijas de Dios que serán transformados, junto con
los que van a resucitar, se estará llevando a cabo esa Cena de las Bodas del
Cordero): en la Tierra se estará pasando por ese tiempo de juicio.
Ahora, no todos los que están y estén en ese tiempo de
tribulación van a morir. Van a haber muchas naciones que entrarán, o sea,
habitantes que entrarán, a ese glorioso Reino Milenial.
Pero esos que entran vivos, no son los que Dios - esas
personas no son las que Dios usará para gobernar el planeta Tierra completo;
sino que ya, ha tenido ya una preparación de esos hijos e hijas de Dios para
gobernar y reinar en ese glorioso Reino Milenial.
Ahora, de todas las naciones del mundo: deseamos que
las naciones, y de las naciones, que más personas entren vivas a ese glorioso
Reino Milenial, sea la América Latina y el Caribe.
Miren, América Latina no tiene bombas atómicas; por lo
tanto, no tienen que mirar para acá las grandes potencias, para acá no tienen
nada que buscar. Más bien, es un pueblo que se está preparando para entrar a
ese Reino Milenial.
Paraguay tiene muchos habitantes; y deseamos que toda
la nación de Paraguay, la mayoría, entre; y que no sufra las consecuencias de
los juicios divinos de la gran tribulación. Así también pedimos por todos los
países de la América Latina.
[Dr. José B. Pérez] Ahora miren, él sigue
diciendo aquí [“LA ADOPCIÓN DE UN HIJO”]:
[WSS] (…) Así que las pruebas y etapas son las de siete etapas, pero en
una forma más rápida. Imagínese, una sobre
la otra. Así que cuando vienen así, vienen siete etapas duras, entonces, sin
uno todavía enderezarse bien de pasar la primera, ya viene la segunda.
[JBP] O sea, mientras el hijo está
siendo enseñado, va pasando por ciertas etapas en su vida.
[WSS]
Pero si pasamos la primera, podemos pasar la segunda; y si podemos pasar la
segunda, podemos pasar la tercera; y las pasamos todas, y luego la adopción.
Porque eso muestra, entonces, que tenemos buen control de nosotros mismos; y que
si tenemos buen control de nosotros mismos, podemos usar bien todo el poder que
Dios ponga en nuestras manos.
[JBP] Porque el poder de Dios va a ser
manifestado a través de esos hijos e hijas de Dios que han estado siendo
enseñados por el Tutor, por el Espíritu Santo.
[WSS]
Y sobre todo: el amor divino; [que]
es la corona de cada uno de ustedes; es la corona de las virtudes. Y teniendo
amor divino, en el amor divino están todas las virtudes.
(…) Y usted y yo, y cada uno de ustedes, hermanos y hermanas, somos hijos de Dios; no tenga ninguna pizca de duda en eso.
¿Eres un hijo de Dios y crees que eres un hijo de
Dios? ¡Pues claro que lo creemos! Las pruebas nosotros las tomamos como una
cosa que es de ayuda y de provecho, para pulir nuestro carácter, para ayudarnos
a bien: “Porque todas las cosas ayudan a bien” [Romanos 8:28].
[JBP] Todas las cosas ayudan —y ayudarán siempre— para
bien, para los escogidos de Dios.
Así que: ¡adelante!, hijos e hijas de Dios aquí en el
Paraguay, siguiendo al Tutor, que es el Espíritu Santo, el cual
en este tiempo final, por medio de Su mensajero, está dándonos las Enseñanzas,
las cuales están saliendo de ese ministerio bajo Carpa.
Así que les felicito, porque ustedes han estado
saliendo bien. ¿Por qué? Porque han estado siguiendo al Tutor, al Espíritu
Santo, el cual nos ha estado enseñando cómo debemos conducirnos y cómo debemos
agradarle a Él con temor y reverencia.
“LA
ADOPCIÓN DE UN HIJO EN EL REINO DE DIOS”.
Ha sido para mí un privilegio grande poder estar con
ustedes en esta ocasión, dándoles a conocer: “LA
ADOPCIÓN DE UN HIJO EN EL REINO DE DIOS”; y mostrar que el Tutor es el
Espíritu Santo: es el que nos guía a toda justicia y a toda verdad [San Juan 16:13].
Y podemos poder decir: caminando con José vamos hacia
mi adopción, porque es la transformación de nuestros cuerpos.
Podemos cantar ese canto; y así glorificamos, en esta
ocasión, a nuestro Padre celestial con esta alabanza; y luego agradecerle a
Dios por Sus bendiciones, que Él nos ha dado acá en Paraguay, las cuales han
sido de grande bendición.
“Caminando con José yo voy hacia mi adopción”.
Ustedes están caminando siempre hacia el frente, hacia
adelante, hacia su adopción.
CAMINANDO CON JOSÉ YO VOY
HACIA MI ADOPCIÓN
1
Quiero cumplir con Tus propósitos,
Tus motivos conocer,
y así poder llegar, objetivos alcanzar
y mi cuerpo transformar.
2
Reinar Contigo es Tu escogencia;
te he recibido como Rey
con el cual yo reinaré, con el cual yo viviré
por toda la eternidad.
3
Si estoy vivo es para alabarte,
si
estoy vivo es para honrarte;
para servirte a Ti, para entregarme a Ti
y hacer Tu Voluntad.
4
Vivir eternamente,
vivir Contigo, ¡oh, mi Rey!
Es Tu Voz la que me anima día a día:
de que soy un vencedor.
5
La victoria obtendré,
pues yo sé que Tú me amas;
presionando en la batalla, es Tu Voz la que me dice:
“¡Sigue adelante, y vencerás!”.
// Caminando con José yo voy //
hacia mi adopción.
[JBP] Cada grupo en cada edad, siguió al Espíritu
Santo por medio de Su mensajero; y llegó al lugar, al tiempo, en donde culminó
su labor y Dios se lo llevó, a ese mensajero. Pero Él dijo que iba a llegar un
tiempo en donde “no todos moriremos; (dice) pero todos seremos transformados” [1 Corintios 15:51-52].
Este es el tiempo en donde habrá un grupo de hijos e
hijas de Dios que no verá muerte; que esas palabras, esas profecías, serán
cumplidas en este tiempo final. Estamos en el tiempo en donde estas profecías
serán llevadas a cabo.
Miren cómo está el mundo: guerras, rumores de guerra,
terremotos, maremotos, y muchas calamidades que van cada vez en aumento.
Pero ¡bendito sea Dios!, que Él nos ha dado la promesa
de que escaparemos de los juicios divinos que han de venir, y de esa Tercera
Guerra Mundial que está ya profetizada, que será atómica.
Pero los hijos e hijas de Dios, en este tiempo final,
escaparán de esos juicios divinos al ser transformados, y ser llevados a la
Cena de las Bodas del Cordero; porque estamos caminando, caminando con el
Espíritu Santo hacia nuestra adopción.
[ALABANZA “Caminando con Jóse
yo voy hacia mi adopción”]
[JBP] Llegaremos a la meta de nuestra adopción.
Por lo tanto, sigan adelante, perseverando en este
camino que nos llevará rumbo a la tierra prometida del nuevo cuerpo.
Continúen pasando una tarde feliz, llena de las
bendiciones de Dios. Y nos veremos ya en la próxima ocasión, en donde ya me
invitaron a Ciudad del Este. Así que tengo la invitación abierta ya, para
Ciudad del Este.
Que Dios les bendiga y les guarde; y cuide y guarde su
camino de regreso hacia vuestros hogares; meditando en lo que el Gran Tutor,
que es el Espíritu Santo, está haciendo en nuestras vidas; y agradeciéndole
siempre a Él por la vida; por la vida, por la salud que Él nos da día a día; y
que nos permite levantarnos por la mañana, honrar Su Nombre y glorificar Su
Nombre.
Con nosotros nuevamente el reverendo Julián Díaz para
continuar; y ya pasar al reverendo Daniel Valenzuela, para culminar y continuar
nuestra parte en esta ocasión.
Y les reitero mi agradecimiento por la hospitalidad
que nos han tenido: a mi esposa, a mí, a Julián también, en estos días - o en
este día. Hoy llegamos en la madrugada; y ya nos vamos ahorita en la noche.
Así que Dios les guarde y Dios les bendiga a todos.
Hasta luego.
“LA
ADOPCIÓN DE UN HIJO EN EL REINO DE DIOS”.