--- type: 'activities' language: '' title: 'El Espíritu Santo, en el alma de cada escogido, siendo coronado' date: 2025-04-28 activity: 1 author: 'Dr. José Benjamín Pérez Matos' city: 'Cayey' state: '' country: 'PR' duration: '' thumbnail: '' draft: true youtube: '' video: '' audio: '' booklet: '' simple: '' updated: 2025-05-26T16:02:05.000Z related: '' translations: files: ---

Es así, Dios nos ha seguido abriendo todos esos misterios que estaban encerrados en la Dispensación de la Gracia. Más bien se abría, en la Dispensación de la Gracia, el misterio de la Ley: todo lo que se hacía y se mostraba en la Ley, en la Gracia fue cumplido y fue mostrado lo que significaba.

Ahora mira cómo se muestra lo que había en la Dispensación de la Gracia, lo que se anunciaba, pero ahora es la Venida de todo eso en cumplimiento; ahora es, lo que los profetas habían hablado y profetizado, ahora es verlo cara a cara, en esa materialización en lo físico. Porque en la Dispensación de la Gracia todo era en lo espiritual; había cosas en lo físico, como los memoriales y cosas así (Santa Cena, lavatorios de pies), y todas esas cosas pues representaban lo que se estaba llevando a cabo en el campo espiritual.

Cuando la persona recurría a la Sangre del Señor en Su Primera Venida, había un acto que se veía; por ejemplo: “Recibo al Señor”, pero la manera era pasar al frente, era bautizarse, era la forma de que luego del bautismo se iba a recibir el Espíritu Santo. Pero luego de todo eso…: “Ah, pero hay que hacer este memorial del lavatorio de pies, en donde representa lo que es cuando una persona falta, peca, ante Dios”. Entonces vienen a ser cosas que tenían que ser mostradas en este reino, para que se pueda dar testimonio de eso que espiritualmente se hacía, se llevaba a cabo.

Y en la Dispensación del Reino, todo lo correspondiente a la Dispensación del Reino, entonces se ve materializado en lo físico; o sea que las cosas que se van a estar estableciendo desde ahora, como el Trono de David en el glorioso Reino Milenial, se establece primero en el corazón; pero no en un corazón que es algo que tú no puedes ver o palpar, sino que al estar el corazón en el ser humano, que es carne —“carne de mi carne, hueso de mis huesos”—, entonces tú puedes palpar el Trono; tú puedes palpar el Trono en donde se va a sentar el Hijo de David en el Reino Milenial; pero lo estás palpando en tu corazón primero. ¡Primero lo tienes entronado ahí!, ¡primero tienes al Hijo de David sentado ahí!; y entonces eso muestra lo que va a ocurrir en el Milenio.

Por eso los tipos y figuras todavía siguen en este tiempo de luz, tiempo y materia, que todavía se está viviendo en esta dimensión de tiempo. ¿De tiempo de qué? De tiempo de minutos, de segundos, de horas, de días, de meses, de años; porque el Milenio es un tiempo en específico.

Tres años y medio de tribulación, que son los tres años y medio de la Cena de las Bodas del Cordero, a la misma vez.

Mil años. ¿Ve?, es un tiempo.

Pero después de los mil años, ahí no hay tipos y figuras. No habrá tipos y figuras en la Dispensación de la Eternidad. En esa eternidad, ahí ya se acabaron todo lo que es tipos y figuras.

Todavía estamos en este tiempo reflejando, tipificando, simbolizando, lo que será el Milenio. Es el único tiempo, en estos cuerpos terrenales, que estamos haciendo tipos y figuras para ese glorioso Reino Milenial.

San Juan 6:53

53 Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.

¿Viste esa parte?

[JAC: ].

Al Él decir eso, Él estaba ya estableciendo algo; con eso Él estaba rompiendo eso que estaba - venía haciéndose en la parte levítica; estaba estableciendo Su propio… vamos a… dogma, o credo, o Su doctrina (vamos a decir), Su propia… Su propia Enseñanza, y ya bajo una nueva dispensación.

Pero eso era lo que para los demás era raro: “Este hombre es un comelón de gente; ahora nos vamos a poner a comer gente”.

Pero fíjate que la revelación no era comer gente; era que estaba allí el Verbo; era comer de Él, del cumplimiento de lo que ellos habían profetizado.

Era primero un tipo y figura: matando el cordero, sangrando…, y el papá se manchaba todo, y había sangre por dondequiera; pero iba a venir Uno que iba a derramar esa Sangre, y ya no había más sarpullidos de sangre en los papás de los primogénitos, ya era algo más limpio.

Y entonces cuando Él llega, al ser el rompimiento levítico…, porque, claro, Él mismo establece lo que es esa Enseñanza bajo una nueva dispensación. ¿Pero qué pasa? Que en la Segunda Venida viene a ser - a pasar lo mismo, y ya es para un cambio de reino.

Pero la cosa es que el Reino tiene que comenzar en el trono ¿de qué?, del individuo. “¡Adiós! ¿Pero no se supone que ahí esté el Espíritu Santo ya?”. No, es que no estaba; estaba en el Lugar Santo, todavía no se estaba en el Lugar Santísimo.

Si hubiese estado en el Lugar Santísimo en la Dispensación de la Gracia, estuviera establecido hace rato el Milenio. No podía Él entronarse como Rey en el Lugar Santo porque no era en el Lugar Santo, era en el Lugar Santísimo.

Y fíjate que una de las cosas bien, bien, que llama la atención, que es tan sencillo ahora porque se ve y se está abierto, y es el hecho de que se volvió a los bautismos al final. Eso ya él lo tenía reservado y calladito desde la década del 70; no se tocó eso; lo que decían era de sumergirnos en las Aguas de la Palabra. Pero viene al final y te… ¡práquete!, te planta el bautismo otra vez.

¡Adiós, cará! ¿Pero qué pasó aquí?”. Automáticamente te está diciendo que está en el Lugar Santo. Punto.

No podía establecer el Reino el hermano Branham ni el hermano William tampoco, porque se estaba viviendo en el Lugar Santo; o sea, el Espíritu Santo no había pasado al Lugar Santísimo, que es donde el hermano Branham decía: [WMB] “Cuando este Espíritu Santo que tenemos (mira que leemos esa Escritura muchas veces) llegue a encarnarse, entonces…”*.

*[Los Sellos, pág. 134, párr. 142]

Yo siempre he estado viendo y Él me está enfocando en estos días a algo bien interesante: en la Novia.

Porque fíjate que primero se enfocó en establecer quién era el Ungido, quién era el Mesías, quién era el cumplimiento de lo que Dios había prometido; ¿pero te fijas que ha inclinado un poquito en estos días en la Novia? Y es que es por Ella, Ella es la importante.

Y si el Espíritu Santo viene encarnado, y ahí es que le coronaremos, ¿dónde es que el Espíritu Santo tiene que entrar en cada individuo? Pues en el alma; y ahí viene encarnado en cada escogido.

Cada escogido tiene la encarnación del Espíritu Santo; y esa Escritura de la página 134 del libro de Los Sellos se cumple en cada uno como individuo, porque ahí es que lo coronan: en el corazón, en ese Templo espiritual, el Lugar Santísimo de cada escogido.

Ahí es que el escogido lo corona, y automáticamente queda el escogido coronado como rey. Por eso es que Él dice: “Somos reyes y sacerdotes”. Pues es que, ¡pues claro!, “porque yo también estoy reconociéndome como rey”. Y el Ungido pues los reconoce a ellos como rey; y quedan reconocidos tanto el Enviado como los escogidos por los cuales Él vino.

Queda coronado ese Trono del Rey Mesiánico (del rey David) nuevamente, con los hijos de David, los valientes de David. Ah, entooonces Dios transforma a esos escogidos, y entooonces está la Cena: “Okey, vamos a reinar ahora; este es el Reino. Esto era lo que Yo estaba estableciendo primero en el corazón de ustedes, para que supieran primero quiénes eran ustedes, para que sepan que ustedes son reyes; y ahora entonces, ahooora como reyes van a reinar”.

¿De qué le vale transformar a un escogido de Dios si no sabe quién es?, y más: coronarlo en un Lugar Santo.

Fíjate que los de las edades, bajo la Dispensación de la Gracia, ellos van a ser transformados y van a recibir un cuerpo glorificado. ¿Pero cuántas veces él nos recalcaba y nos decía?: [WSS] “Sí, pero los que van a estar cerquita del Trono es los escogidos de la Edad de la Piedra Angular”*.

*2000-07-23 “Las siete recompensas al Vencedor: La recompensa del siervo fiel y prudente”

Por lo tanto, ¿quién y quiénes son los reyes? O sea, ahí “hay tela que cortar”, y bastante; porque es el único grupo que reconoce quién es el Rey de reyes, y es el único grupo que se reconoce como rey; el único grupo que cada individuo dice: “Yo soy un rey, yo pertenezco a esa Realeza”. ¿Por qué? “Ah, porque yo he coronado al Ungido y me he coronado como un ungido”.

Por lo tanto, el Espíritu Santo, al entrar al alma, ya automáticamente —“por obligación” (¡no hay forma!)— el escogido tiene que coronarse como rey también. Eso es algo tremendo lo que está pasando.

Y ahora, ese rompimiento de ministerio bajo la Dispensación de la Gracia, para la del Reino, es lo que causa la misma conmoción y la atracción que ocasionó ya: “Pero viene este ahora a decir que es León”. Y si te fijas, los mismos de adentro tienen esa inclinación ahora, y están sacando de que “hay que volver para atrás: a bautizar”, y diciendo que: “Aquí nadie dijo nada”, que “esto no fue así, esto no fue asá”; porque ¿quién desea un León que trae juicio? ¡Nadie!

Pero como no se identifican como los reyes, ni como los escogidos…; porque aunque dicen que son escogidos, al irse para atrás, automáticamente no pueden coronar al Espíritu Santo; no se pueden autoproclamar ellos rey. Se tienen que ir para atrás otra vez para misericordia bajo el Cordero, por no aceptar la misericordia de Moisés y Elías; todo por el velo de carne, ¡jej!

Pero es tremendo lo que está pasando, Pito. Es por la Novia, es por los escogidos, que Él viene.

[JAC: Sí, Señor].

Eso es lo grande.

[JAC: ¡Amén!].

¿Grande es el profeta? ¡Claro que es grande! ¡Claro que un mensajero es lo más grande en cada tiempo!, ¡claro que sí! Sí, pero hay que ver por qué Él envía a ese profeta, por qué Él hace todo ese movimiento, por qué lo levanta, por qué tiene que pasar por lo que tiene que pasar: nacer, crecer, prepararlo, enseñarlo, llevarlo por todo el panorama humano y también en lo espiritual. ¿Por qué?, ¿por qué tiene que pasar por tantas cosas?

¡Aaah!, es que Él tiene a alguien que tiene que buscar, Él tiene un motivo para lo cual Él envía a ese profeta, y es que son Sus hijos.

O sea, ¿qué hace un padre por sus hijos? ¡Lo que sea!, ¡lo que sea! Pero como desde el principio Él siempre obró por medio de un ser humano, pues no puede Él usar otra cosa, tiene que ser uno mismo, un mismo ser humano.

Pero la grandeza… Lo que pasa es que no se ha abierto, abiertamente, lo que son los escogidos, los…; cada individuo quizás se ahoga en un vaso de agua. Lo que es, lo que vale delante de Dios, eso es algo ¡ush!

Si Dios…, mira, si Dios pudo mandar 12 legiones de ángeles ahí con Jesús, que era Su Hijo primogénito, ¿tú crees que no lo hará con cualquier hijo de Él también? ¡Claro! Los mismos 12 legiones de ángeles los enviaría también. La medida que Él hace con el Hijo Primogénito Jesús, también lo haría con los demás.

Siempre se enfocan en lo que Él hizo con Su Hijo Primogénito y hasta ahí lo dejan. Sí, pero ¿qué tú…? Dice que tú eres heredero y coheredero con Él; y lo que Él es, tú eres; pues entonces tú tienes que reclamar todo eso.

¡Aah!, ahí entra la Obra de Reclamo, ahí es donde la Dispensación del Reino entra en acción. ¡Ahora sí, tú puedes reclamar! Ahora es el momento de tú pedir. ¡Y tienes que pedir!, porque si no pides, el Ángel no puede llevar las oraciones allá, con el Incensario. Se le añadieron las oraciones - tomó incienso, tomó mucho incienso, y le fueron añadidas esas oraciones [Apocalipsis 8:1-5], tanto de los que van a resucitar como de los que van a ser transformados.

O sea que el tiempo de clamar y pedir por eso es hoy. Hoy es que el Espíritu Santo, al estar encarnado y ser coronado en el alma de cada escogido, hoy es que las oraciones llegan, y hoy es que se escuchan. Y por consiguiente, automáticamente Dios tiene que cumplir eso. No pudo cumplirlo en las edades ni en la Dispensación de la Gracia; tiene que cumplirlo hoy.

Hoy es el tiempo en donde el Espíritu Santo en acción; es el único tiempo en donde el Espíritu Santo obra en carne humana, en que se siente parte del… del ser humano como tal.

Obraba en nuestro medio, obraba, hacía esto, hacía…: “Allí está, allí está parado, allí está parado; miren, lo ven allí; miren, lo ven aquí”. Hoy está dentro, hoy está obrando en nosotros, en cada - como individuo. Ahora vemos un escogido y dices:

—“Allí va la Columna de Fuego caminando, allí va el Espíritu Santo caminando”.

—“¡Adiós!, pero ese es Fulano”.

—“Sí, es que adentro lo tiene”.

Ahora sí se puede decir eso. Mientras estaba en el Lugar Santo decía: “Estaba en medio de nosotros”. Al estar en el Lugar Santísimo, ahora está en nosotros, ¡jejeje!

EL ESPÍRITU SANTO, EN EL ALMA DE CADA ESCOGIDO, SIENDO CORONADO”.